© Bora Bora Pearl Beach Resort
La Polinesia Francesa autoriza las bodas de los ciudadanos franceses o extranjeros bajo sus cocoteros. Para que el sueño se haga realidad, tendrá sin embargo que cumplir unas cuantas formalidades.
Si tiene la nacionalidad francesa, primero deberá residir durante un mes en Polinesia. En efecto, entre los justificantes a proporcionar, figuran su certificado de nacimiento, los certificados médicos prenupciales, los certificados de nacimiento de los hijos a legitimar, si fuera necesario, pero sobre todo un certificado de residencia que demuestre que está presente en el territorio desde hace al menos un mes. Una vez entregados los documentos en el municipio de su elección, deberá esperar otros diez días para la publicación de los bandos antes de poder celebrar oficialmente la boda.
Los documentos a proporcionar al ayuntamiento donde se celebra la boda:
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Aparte del matrimonio civil, los contrayentes pueden organizar una ceremonia de matrimonio tradicional, sin valor legal, para completar un matrimonio civil o renovar sus votos.
Según la costumbre, su ceremonia se desarrollará en una playa de arena blanca o en un motu (islote), con las aguas cristalinas de la laguna como telón de fondo. Tras vestirse con trajes tradicionales, hechos de flores y pareos blancos, serán conducidos ante el gran sacerdote, acompañados por el sonido de los ukulele, de los tambores polinesios y del pu (instrumento de viento hecho con una concha).
Durante la boda, el maestro de ceremonia les bendecirá con agua de coco, les dará un nombre polinesio, elegido para acompañarles durante toda la vida. Éste figurará en el certificado de matrimonio en tapa (especie de pergamino hecho a partir de materias vegetales, sin valor legal) que le será entregado tras la ceremonia. Para terminar, unos bailarines, músicos y cantantes interpretarán los más bellos espectáculos de Polinesia, sólo para usted.
La mayoría de los grandes hoteles así como el Tiki Village Théatre de Moorea proponen esta prestación.